Diego Angelino, uno de los narradores más notables de la Argentina dentro de la generación que comenzó a publicar en los años ’70 y residente en El Bolsón, vuelve al ruedo después de más de veinte años con la extraordinaria novela “El bumerang vuelve al cazador”, publicada por Ediciones Espacio Hudson. La obra –finalista en España del prestigioso Premio Herralde de Novela 2014– es una extraordinaria experiencia narrativa que puede leerse como una historia fascinante de las tensiones sociales que cruzan la Patagonia en la actualidad.

La obra tiene como eje dramático la historia del alférez Juan Venter y “El Negro” Urdanoff. El primero es un gendarme poseído de una visión autoritaria y megalómana. “El Negro” es descendiente de mapuches e hijo de un humilde ferroviario de El Maitén que sufre las consecuencias de la Guerra de Malvinas.

Angelino vuelve a publicar una novela luego de más de 20 años de la mano de Espacio Hudson, una editorial patagónica con distribución nacional que está celebrando su décimo aniversario. La persecución obsesiva del alférez Juan Venter contra el mapuche Urdanoff, excombatiente de Malvinas, estructura la trama. La nueva obra fue finalista en el Premio Herralde de Novela 2014, uno de los más prestigiosos en lengua castellana.

Angelino relató a diario El Patagónico que comenzó a escribir esta historia hace más de 25 años, pero que la figura de alférez Venter nació en su imaginación después del golpe cívico-militar de 1976. En esos años de plomo, un oficial de Gendarmería escoltado por otros siete integrantes de la fuerza nacional allanó su casa de El Bolsón en buscade “armas y literatura subversiva”.

“Yo no tenía ninguna militancia política, pero por entonces aparecía en los diarios –Río Negro, El Patagónico, Clarín, La Nación-. Que yo fuera un escritor –alguien que ‘ficciona’ la realidad- y no un político, para ellos no representaba ninguna diferencia. Nunca han sido precisamente sutiles. Felizmente, salvo el susto de mis hijos, que por entonces eran chicos, no pasó nada”, comenta Angelino al rememorar ese encuentro “no demasiado feliz”.

 

Comodoro Rivadavia, escenario destacado

 

Gran parte de “El bumerang vuelve al cazador” se sitúa en Comodoro Rivadavia y recupera parte de la historia de los clubes nocturnos de la calle Belgrano, las reuniones en la sede de la sociedad polonesa “DomPolski” o los viajes de “La Chanchita” desde el centro a la Zona Norte de la ciudad.

Comodoro, para el autor, no es un lugar más. Es la ciudad donde vivió varios años, se casó con Alba –una coautora permanente de su escritura– y donde nacieron dos de sus seis hijos. “En Comodoro hice amigos y de la que me enamoré, porque pese a su clima hostil –o entre otras cosas tal vez precisamente por eso- es una ciudad sumamente querible. Una ciudad pequeña pero culturalmente compleja, con infinidad de comunidades en su seno. Una ciudad para abordarla desde la literatura, desde la poesía”, considera.

“La teoría del iceberg, de Hemingway, dice que –como el hielo en el agua- la escritura debe hacer ‘asomar’ una pequeña parte de lo que se cuenta. Y sólo una persona muy curiosa, que ha viajado mucho, que ha vivido mucho, que se ha interesado por la riqueza de la vida, puede permitirse hacerla asomar. Y por supuesto, enriquecer lo que cuenta, lo que asoma, con la riqueza de su paleta”, según Angelino.

Esta novela, como se apuntó, marca el retorno de Angelino al mundo editorial. Esta decisión no estaba ligada a una supuesta enemistad con el mercado editorial sino que el escritor había decidido  abocarse de lleno a su vivero “Tierra Baldía”, en El Bolsón. Durante todo ese tiempo, Angelino dejó de escribir porque consideraba que “hacerlo a medias era faltarle el respeto a la escritura y, antes todavía, a mí mismo”.

 

Una gran historia personal

 

Diego Angelino (1944) nació en Entre Ríos y reside en la Patagonia desde 1964. Es uno de los grandes narradores argentinos de su generación. Publicó las novelas Sobre la tierra (1979) –llevada al cine por Nicolás Sarquis en 1998– y Recordando en el viento (1983); y los libros de cuentos Antes de que amanezca –primer premio La Nación con un jurado integrado por Borges, Bioy Casares y Mallea; publicado bajo el título Con otro sol– y Escrituras (2011), que apareció en Espacio Hudson tras un largo silencio editorial del autor.

Su novela Al sur del sur (1973) fue recomendada por el jurado del Premio América Latina (La Opinión-Sudamericana) con Cortázar, Onetti, Roa Bastos y Walsh como jurados. Permanecen inéditos La bendición de Dios y otras obras.

 

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